Fuzz in the City 2016Creo que todos tenemos ciertas “fiestas de guardar” o celebraciones anuales a las que no podemos faltar. Para mí, está la noche de San Juan, el Azkena Rock Festival, ciertos días de Aste Nagusia y desde el año pasado y de ahora en adelante, el Fuzz in the City. Y no por este orden necesariamente.

Viernes 1 de abril:

Tequilasavate One Dead Band: Un dúo francés con máscaras de calavera y vestido de esqueletos; Tequila iba acompañado de su “Hijo bastardo”, denominación que ponía bien grande en el timbal que este aporreaba. Una par de locos que me sorprendieron para bien. Sonaron sucios y potentes, con ritmos garajeros y a veces cercanos al blues. “Do you like zombies?” nos jaleaba Tequila desde su púlpito. El tío se  marcó una con el banjo, dejó a su hijo coger la guitarra mientras su voz gutural desgranaba vete a saber qué letras. Dos gamberros realmente originales.

La Hora del Primate: Estos bilbaínos se nutren de gente de grupos como Elfo Negro o Cápsula. El cantante salió enmascarado de gorila, pero pronto se deshizo del disfraz porque su electricidad hace sudar a cualquiera, con o sin máscara. Sus cinco miembros lo dieron todo en un bolo de rock enloquecido, que incluía un saxo y que fue salvaje y directo, incluyendo contorsiones por el suelo y bailoteos varios entre el público . Sonó muy bien a pesar de que alguno de sus miembros decía que desde el escenario todo se escuchaba muy embarullado. Pues no, de barullo nada.  Y por cierto, tocan en breve nada menos que con los Bellrays en el Antzoki, se lo recomiendo a quien tenga oportunidad.

Como curiosidad, había instalada en el Hika una máquina que daba descargas eléctricas al personal que lo solicitara. Cómo no, cogidos de la mano y en hermandad recibimos unos cuantos chutes de voltios, aunque yo, cuando el tema subió de voltaje, me rajé. Mis alegres compañeros le pillaron tanta afición que terminaron fundiendo el invento. Ya, ya. Que no, que no se les puede sacar de casa.

Los Bengala: Otro dúo, los más esperados de la noche. Y no decepcionaron para nada. Dos chavales muy jóvenes de Zaragoza, además de simpáticos por lo que pude comprobar luego, que se distinguen por ir ataviados con estampado de leopardo y hacen un garaje directo y primitivo lleno de ganas y talento. Guitarra-cantante y batera que a veces cantaron a dúo, llenaron el escenario sin problema y dejaron al personal deseoso de más, pero en el Hika hay que ser muy cuidadoso con los horarios y se tuvieron que ir. Un futuro prometedor, estos Bengala.

Siguió el Fuzz con las pinchadas en el Gure y más tarde en el Kremlin, aunque he de decir que esta última, no sé si por el volumen, se me quedó un poco corta. Pero Bilbo estaba infectado de Fuzz , y la noche fue tan larga y alocada como prometía.

Sábado 2 de abril:

Larga y alocada, sí. Una servidora se había propuesto ir al día siguiente al concierto de Wolf Wolf de las 13.30, al mercadillo del Dos de mayo y al bolo de Tequilasavate en el Txondorra Berria. Pero habiéndome dejado seducir por los encantos del Fuzz, llegué a los conciertos del Hika con Thee Jezebels ya empezadas.

Thee Jezebels: Tres mujeres rockeras, que si bien no destacaban por una calidad musical fuera de serie, tocaron unas melodías rockeras más que agradables, en una onda clásica y alegre, y exhibieron actitud y simpatía. Un bolo entretenido y bailongo.

Wolf Wolf: Otro dúo, este de suizos. Para mí, una revelación. El batería-cantante toca de pie y como le da la gana y su compañero le hace la cobertura a la guitarra. Dos tíos muy curiosos, que se marcaron temas potentes y gritones, aunque terminaron con una especie de baladita, para mí, poco adecuada para un final. La etiqueta “Thrash & Roll” les va muy bien; vamos, que hay que verlos para hacerse una idea de lo que hacen este par de dos, yo desde luego no sabría equipararlos a nada.

Oh! Gunquit: La locura total. Bajo, batería, saxo, guitarras y trompeta. Tina, la vocalista-trompetista, llevaba las riendas de la actuación, y todos ellos nos hicieron disfrutar de un bolo de rock muy bailongo con toques punketas, elaborado con verdadero gusto y muchas ganas de revolucionar al personal. Se tiraron todos por el suelo (bueno, casi), Tina se puso a tocar la trompeta bailando el hula-hop, se bajaron a hacer una especie de conga jarta con el respetable, y sudaron. Sudaron mucho. Pero no más que nosotros. Como luego les conté a los propios miembros del grupo, a pesar de mi resaca me hicieron bailar como una poseída. A mí y a todo el respetable. Menos a su propia  bajista, que la mujer no movió ni un pelo en todo el concierto.   MUY recomendables, señores, fue una auténtica fiesta.

Una vez más, caí en los brazos del Fuzz y asistí a las pinchadas del Gure y del Kremlin. Para esas horas, ya estábamos la mitad de los asistentes sin apenas voz. Y todo ello junto a mi hora de retirada me impidió una vez más disfrutar del cierre del festi al día siguiente en el Satélite T, con Red Rombo. El año que viene yo creo que si me lo propongo, lo consigo. O no.

Ainhoa, Koko: la que habéis preparado. Nos habéis hecho adictos al Fuzz, y ya nos os vamos a perdonar ni una edición. Eso os pasa por liarla tan parda. Cada vez somos más los fans, y de nuevo quiero daros las gracias por hacerlo posible, así como a toda la peña que ha colaborado, porque esta es una de mis fiestas de guardar. ¡Quiero sudar Fuzz!

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3 Responses so far.

  1. Txati says:

    Gran, gran crónica, divertida, amena y poblada de adjetivos sin par. El año que viene pase lo que pase…estaré allí.

    • Kaiser says:

      Mil gracias, guapa, 😀 de verdad! Se te echó mucho de menos!! El año que viene retozaremos allí, pero te tengo que ver antes, eh!!! Besazo!!

  2. […] Si no os parece un planazo, yo no sé qué más deciros, de verdad. Todo este finde, por 24 pavos el bono de dos días anticipado, con unos posavasos de regalo que ya lucen pegados en uno de mis punki-muebles y no veas lo que decoran. Y si os resulta excesivo eso de fuzzear dos días seguidos (malditos cobardes), hay entradas de día: 15 pavos la del viernes y 16 la del sábado. No os quedéis sin ir; en menos de lo que pensáis, os arrepentiréis de no haber disfrutado de un festi así. […]

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