lamentable del todo

lamentable del todo

Vivimos en la era de la auto-aceptación. O más bien, de la auto-justificación y auto-misericordia. Si estás gorda, eres una mujer real, no como otras. Si eres impuntual, eres más inteligente que el resto. Si eres despistado, tienes más materia gris. Si eres un puto gilipollas, triunfarás en la vida. Eso nos dice Facebook y sus páginas secuaces, y nosotros lo compartimos y extendemos todo alegremente, muy contentos de sentirnos mejor mientras nos revolcamos en nuestra propia miseria. Unas pildoritas de felicidad estúpida y unas cuantas frases motivacionales de esas, y hala. Todos contentos con nuestras vidas de mierda. Qué fáciles somos, ¿no?

Después de una etapa en la que se culpó a la publicidad y a la moda de un problemón mental, que ya existía hace años, como es la anorexia (que parece que hoy ya nadie tiene anorexia. JA-JA), el péndulo “social” ha ido hacia el otro lado: las “mujeres reales” son tías gorditas, jóvenes, contentas y sonrientes. Y con las carnes bien prietas y buen tipo, eso que no falte nunca, que las carnes caídas quedan mal en pantalla. Y las flacas, que también existimos,  somos esclavas de la belleza, infelices, amargadas y/o de mentira. O algo así.

Una vez más, las multinacionales nos dicen el modelo de tía que debemos ser. Y vamos nosotras y nos lo tragamos, cual retrasadas mentales. Y compartimos en nuestras redes sucias memes tan sexistas como idiotas, con imágenes de tías curvilíneas comparadas con otras de tías que no es que sean flacas, sino que están enfermas. Comparaciones aderezadas con letreritos súper monos, que dicen “¿A quién prefieres?” o “¿Quién es más sexy?”.

Sexy ¿para quién? ¿Mi cuerpo está destinado a ser sexy? O sea… A ver si me entero bien: ¿Mi cuerpo es objeto de debate público? ¿Debo ser sexy? ¿Mi objetivo vital es ser sexy?  ¿Cuánta gente tiene que opinar para que yo pueda ser oficialmente sexy? ¿Te convalidan créditos en la universidad si eres sexy? ¿Qué impreso tengo que rellenar para que me entreguen mi certificado de sexiez, si es que lo merezco? ¿Quién forma el comité que decide mi categoría de sexy? ¿Hay examen de sexy? ¿Cómo se puntúa? ¿Si tengo el EGA y el Proficiency me dan puntos para sexy? Si suspendo el examen de sexy, ¿cómo lo puedo recuperar?

Mi cuerpo está sano y es bonito. Yo vivo en él, y estoy contenta. Y como flaca que soy, me toca aguantar a imbéciles que vienen a decirme que “estoy demasiado delgada”. Imbéciles que, si estuviera gorda, no me dirían ni mú. Porque llamar gorda a alguien no es políticamente correcto. Está muy mal eso. Uf. Es muy chungo. Pero opinar alegremente sobre el físico de una tía como si fuera un asunto de interés general, eso sí. Eso sí que vale, eso se puede hacer. Como si su opinión me importara una mierda, o como si se la hubiera pedido.

Ostias. Espera. Que igual esos imbéciles son los del Comité de Decisión sobre la Sexiez y no me he enterado yo bien, y ahora resulta que no me dan el Certificado de Sexy. Oh. Dios. Mi vida se ha ido a la mierda.

Imbéciles.

Hay gente más imbécil que ellos, de todas formas. Son es@s que escuchan, aprueban y amplifican lo que dicen los imbéciles. L@s mega imbéciles.

Si NOSOTRAS respetáramos nuestro cuerpo y sus múltiples formas, estas cosas no pasarían. `No necesitaríamos que nadie nos diga cómo tenemos que ser. Nuestro cuerpo no es un instrumento, ni es un producto. No es algo que tenga que aprobar un imbécil. Ni una multinacional, Ni nadie. Es nuestra puta casa.

Así que a ver si vamos espabilando, troncas.

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