Calzado Guiri Chanclas concalcetyinesComo todos ustedes bien saben, ciertos museos son meras atracciones turísticas de visita obligada. De hecho, el conocido museo bilbaíno en el que trabajo se convierte en verano en el Marina D´Or- Ciudadevacaciones de todo guiri que asome el morro por la ciudad. Solo que con cuadros y esculturas.

Todo ello tiene una consecuencia muy clara: los visitantes, sobre todo en las épocas vacacionales, suelen ser una panda de garrulos que muchas veces pisan un museo por vez primera en su vida. Como saben, una de las principales funciones de los auxiliares de sala es cuidar de las obras de arte y vigilar que los visitantes se comporten, cosa que, al menos en verano, rara vez ocurre. Y cuando te ves forzada a pasar más horas de las estipuladas como jornada legal de trabajo en una puta galería mirando a la concurrencia, pues pasa esto. Que llegas a elaborar un amplio Bestiario de Visitantes al Museo. En el caso de los guiris, casi todos encajan en alguna de estas categorías.

–          El Guiri Genérico: El grueso de los visitantes a este museo. Pasean errabundos por las salas pegados a la audioguía, con un aire triste y oliendo muchas veces a Vicks Vaporub de manera molestamente intensa (sobre todo si ya tienen cierta edad). Lucen un color como desleído y una expresión vacía. Todos ellos suelen llevar la misma e impersonal ropa de sport. Y no es que estén decepcionados porque no les guste lo que ven en el museo. Siempre tienen esa actitud desganada: cuando les ves comiendo la paella Findus que les han enjaretado en la Plaza Nueva por 20 pavazos la ración, muestran ese mismo ánimo triste y melancólico. Que oye, igual por dentro se lo están pasando de puta madre. Si no, no les entiendo.

–          El Guiri con Denominación de Origen: Estos son los de las pintas. He visto cosas que no podrían creer. Camisas hawaiano-psicodélicas en hombres de 80 años, combinadas con bermudas estampadas a medio muslo (lo de combinar estampado con estampado se lleva mucho entre los guiris), góticos que dejan el look de Marylin Manson a la altura del de Joselito, trasuntos del capitán Merrill Stubing de Vacaciones en el Mar, inglesas de 250 libras de peso con micro shorts y tops diminutos, ingleses de 250 libras de peso con micro shorts y tops diminutos, … A estos solo se les ve en el museo, es muy raro encontrarse con alguno por la calle. Para mí que llegan vestidos de Guiris Genéricos y se cambian una vez dentro del museo para escandalizar a los auxiliares.

–          El FRANCÉS: El terror veraniego de los auxiliares. Generalmente huele tirando a regular, es maleducado y arrogante y cuando le reprendes por algo (porque SIEMPRE le tienes que reprender por algo), dice que no te entiende porque solo habla francés. Aunque si aprovechas dicha coyuntura para llamarle cabrón o payaso (siempre con una amplia sonrisa, que no falte), sí que parece entender los términos. El FRANCÉS convive, se relaciona y se desplaza en hordas. Otra de sus características es que abunda tanto como sobra, allá donde vaya.

–          El Chino de las Fotos: Y por chino, entendamos asiático en general. Hace fotos a TODO, incluso a lo más absurdo de las exposiciones, y cuando el auxiliar le advierte de que no se pueden hacer fotos en las galerías, asiente, pide disculpas muy sonriente, se está quieto medio minuto y luego sigue haciendo fotos como si no hubiera un mañana. El protocolo a seguir en estos casos por parte del auxiliar es el de mirar al suelo y dejar al chino hacer lo que le salga de las narices.

–          El que aprovecha que estás de pasmarote para intentar ligar: Los italianos son muy dados, aunque aquí entraría también mucho nacional. Suelen hacer alguna pregunta idiota para acercarse a la auxiliar, y realizado el primer contacto, empieza el chorreo: que si eres el único monumento que merece la pena en todo el museo, que si a ver si no te cansas de dar vueltas por la galería, aunque ya se nota que así mantienes esa figurita, que si en realidad no quieren hacer fotos a los cuadros sino a ti, que si en cada sala encuentran a una auxiliar más guapa… Si algún macizo me hiciera este tipo de comentarios, no saldría vivo del museo, pero parece que los macizos se mueven en otros círculos, ya que, por desgracia, aun no he tenido ocasión de causar ninguna baja.

–          El Inhóspito: Ese visitante al que hablas, reprendiéndole por algo o comunicándole que debe largarse ya del museo y no reacciona. Puede que te mire, pero no te ve. No cambia en absoluto el gesto de su cara. Por supuesto, no te responde y normalmente tampoco emite sonido alguno. Puede llegar a ser algo irritante, aunque tengo la íntima sospecha de que, cuando les abronco, mi mensaje les cala tanto que se ven obligados a reprimir sus verdaderos sentimientos de dolor y vergüenza, escondiéndolos tras esa coraza de frialdad.

Hasta aquí, el Bestiario Guiri. Pero los nacionales no se libran, no crean ustedes; el próximo artículo va para ellos. Será ya en 2014. Urte berri on!

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