PerdidaAyer aproveché la Fiesta del Cine y fui a ver Perdida. Gracias a mi nula capacidad de organización, pillé la entrada a última hora cuando ya estaba el cine bien petadito. Me tocó una butaca en primera fila y en la puta esquina. Estuve rodeada de gente que exclamaba “¿PERDONA? O SEA, ¿¿PERDONA??” en cada giro de la peli. Y bien alto. Dos individuos con síntomas de ébola no diagnosticado estuvieron tosiendo en mi cogote constantemente. El chorrazo de aire acondicionado caía despiadado sobre mí (y servidora iba en minifalda), hasta que terminé haciéndome bicho bola en el asiento envuelta en mi chupa vaquera (que Perdida dura dos horas y media, nada menos).

Una malnacida dejó sonar su móvil en uno de los momentos álgidos de la peli, y no contenta con eso, se puso a hablar por teléfono en voz alta hasta que oí el contundente sonido de una colleja bien dada (olé por ese espectador justiciero). Y encima el protagonista es el ostiable Ben Affleck.

Pues aun con todo, disfruté. Y MUCHO, he de decir. Perdida es un peliculón. Este es el Fincher de Seven. No voy a contarles mucho. La tensión me mantuvo pegada a la butaca, casi ni parpadeaba para no perderme nada. Los giros de guión son traumáticos. Fincher vuelve a demostrar que se mueve como nadie en la oscuridad, en la amargura, en lo que la hipocresía esconde. Todo ello aderezado con música de Trent Reznor.

Soy de las que piensa que la maldad existe. En esta sociedad quedabien y comep*llas tratamos de disfrazar la maldad bajo la enfermedad mental, de justificarla mediante traumas psicológicos producto de infancias desgraciadas, de esconderla bajo la alfombra como sea. Que sí, que nos gustaría que todo el mundo fuera bueno. Vale. Pero no es así. Hay mucho hijo de puta. Y, no sé por qué me da, Fincher piensa como yo o parecido. Retrata la maldad y el egoísmo sin cortarse un pelo, así como el papel desinformativo y marrullero de los medios de comunicación y lo chorra y estúpido de este mundo 2.0 que nos ha tocado vivir. Y lo hace con cine del de verdad.

En fin: véanla. Han sido tres pavos muy bien invertidos. Y si hubieran sido más no me hubiera importado nada.

 

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