A veces, te odio, CaralibroAy, el Facebook… ¿Cómo pasábamos los ratos muertos en la oficina sin él? Yo ya no lo recuerdo.  ¿Os acordáis cuando se popularizó el Facebook, y todo dios se puso a subir y etiquetar fotos de todo tipo? Ay, qué risas. ¿Y cuando después nos pusimos a quejarnos de la privacidad de Facebook cuando dichas fotos fueron vistas hasta por el bedel de tu parvulario? Tiempos locos, los del inicio de las redes sociales.

Pero además del tema de las fotitos, hay otras cosas que me enervan de la red inventada por el señor Zuckerbeg. Ahí van.

–          Las moñadas: Todos tenemos un contacto o varios que se dedica a postear en su muro chorradas como “La amistad es como una flor, que si no la riegas todos los días se muere” o “Cuando las cosas te van mal, no te enfades, la mejor arma es una sonrisa”. Puag. Yo es que hace mucho que hice 8º de EGB, y a esas personas les diría que se cojan sus carpetas clasificadoras de aquellos años y se regocijen con las gilipolleces que les escribieran sus compañeros de clase en ellas. Pero en privado. Que en público estomagan mucho. Afortunadamente, es una tendencia que va desapareciendo.

–          Los de los eventos: También suele haber alguno, al que normalmente conoces poco, que te invita siempre a los eventos que organiza, tipo “Fiestón de vallenato en el bar Chulipán” o “Festival de jotas en el Centro Extremeño de Apatamonasterio”. Ni me interesa ni te conozco apenas, así que deja de spamearme con tus eventos absurdos. Que no tienes más que seleccionar a quién invitas en lugar de dar al infernal “Invitar a todos”. Hombre ya.

–          Los “chantajes”: Hay dos tipos: Esas fotos que reivindican posturas políticas, normalmente muy izquierdosas, y esas otras con fotos que pretenden derretir el corazón hasta del mismo demonio; niños enfermos pero sonrientes y felices, un homeless dando parte de su exigua comida a un cachorrito, y más de una moñada también. ¿Y cuál es el chantaje? Pues que suelen incluir amenazantes frases, como “Dale a me gusta si estás de acuerdo” o peor, “Comparte esta foto si quieres que esta pobre niña con cáncer se cure”. Vamos, parece que si no lo haces, o bien eres un cabrón fascista e insolidario o bien quieres que la pobre cría (que igual no tiene cáncer y solo tiene poco pelo, que estas cosas se dan mucho en las redes sociales, que nos lo tragamos todito y entero), muera en pocos segundos. Puedo estar de acuerdo con algunas de estas visiones, pero no tengo por qué convertir mi muro de Facebook en una declaración política ni en un valle de lágrimas pseudo-solidario. Así que espero que esta tendencia tienda a desaparecer, como las moñadas.

Seguro que me dejo más cosas insoportables de CaraLibro, así que cuenten, cuenten.

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